Si no hay amor en mi, no soy mas que un metal que resuena, sin amor nada soy. (1Corintios 13)
El amor descansa sobre las pilares de "la bondad y la paciencia".
La bondad es la Amabilidad de una persona respecto a otra,es la blandura y apacibilidad de genio, es la fortaleza que tiene quien sabe controlar su carácter, sus pasiones y sus arranques para convertirlos en mansedumbre. La bondad perfecciona a la persona porque sabe dar y darse sin temor a verse defraudado, transmitiendo aliento y entusiasmo a quienes lo rodean. La bondad es una inclinación natural a hacer el bien, con una profunda comprensión de las personas y sus necesidades, siempre paciente y con ánimo equilibrado. Este valor, por consiguiente, desarrolla en cada persona la disposición para agradar y complacer en justa medida a todas las personas y en todo momento.
La paciencia es la Capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, es la virtud de la fortaleza por la que soportamos con ánimo y serenidad el dolor y las pruebas grandes o pequeñas que la vida pone a nuestra disposición para el continuo progreso interno. La paciencia nos permite ver con claridad el origen de los problemas y la mejor manera de solucionarlos.
El amor es el motivador mas poderoso de la vida. Nacemos con una sed de amor que perdura toda la vida. El amor te inspira a convertirte en una persona paciente. Cuando decides ser paciente, respondes de forma positiva frente a una situación negativa.La paciencia trae tranquilidad interior durante una tormenta exterior. La paciencia nos hace sabios, no se apresura a sacar conclusiones sino que escucha que tiene para decir la otra persona.
La falta de paciencia convierte todo a nuestro alrededor en una zona de combate. A nadie le gusta estar cerca de una persona impaciente pues nos hace reaccionar con enojo e insensatez. Proverbios 15:18 dice: "El hombre iracundo promueve contiendas; Mas el que tarda en airarse apacigua la rencilla".
Existen otras características del amor pero son extensiones de estos dos atributos.
Hablando Claro. “Enseñarán a mi pueblo a discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo impuro y lo puro” Ezequiel 44:23.
Jesús Esperanza de Gloria
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miércoles, 5 de diciembre de 2012
martes, 4 de diciembre de 2012
El principio de la sabiduría
El principio de la sabiduría es el temor del Señor. Proverbios 9:19
Vengan y escuchen mi consejo. Les abriré mi corazón y los haré sabios.(NTV) Prov 1:23
Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos. Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento. Clama por inteligencia y pide entendimiento. Búscalos como si fueran plata, como si fueran tesoros escondidos. Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor y obtendrás conocimiento de Dios.
¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento. Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Él cuida las sendas de los justos y protege a los que le son fieles. (NTV) Prov 2:1-8
Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años,y tu vida te dará satisfacción. ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón. Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la gente, y lograrás una buena reputación. (NTV) Prov 3:1-4
Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Entonces dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos. (NTV) Prov 3:6-8
Hijo mío, escúchame y haz lo que te digo, y tendrás una buena y larga vida. Te enseñaré los caminos de la sabiduría y te guiaré por sendas rectas. Cuando camines, no te detendrán; cuando corras, no tropezarás. Aférrate a mis instrucciones, no las dejes ir; cuídalas bien, porque son la clave de la vida.(NTV) Prov 4:10-13
Vengan y escuchen mi consejo. Les abriré mi corazón y los haré sabios.(NTV) Prov 1:23
Hijo mío, escucha las correcciones de tu padre y no abandones las enseñanzas de tu madre. (NVI) Prov 1:8
Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos. Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento. Clama por inteligencia y pide entendimiento. Búscalos como si fueran plata, como si fueran tesoros escondidos. Entonces comprenderás lo que significa temer al Señor y obtendrás conocimiento de Dios.
¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento. Al que es honrado, él le concede el tesoro del sentido común. Él es un escudo para los que caminan con integridad. Él cuida las sendas de los justos y protege a los que le son fieles. (NTV) Prov 2:1-8
Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años,y tu vida te dará satisfacción. ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón. Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la gente, y lograrás una buena reputación. (NTV) Prov 3:1-4
Confía en el Señor con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar. No te dejes impresionar por tu propia sabiduría. En cambio, teme al Señor y aléjate del mal. Entonces dará salud a tu cuerpo y fortaleza a tus huesos. (NTV) Prov 3:6-8
Hijo mío, escúchame y haz lo que te digo, y tendrás una buena y larga vida. Te enseñaré los caminos de la sabiduría y te guiaré por sendas rectas. Cuando camines, no te detendrán; cuando corras, no tropezarás. Aférrate a mis instrucciones, no las dejes ir; cuídalas bien, porque son la clave de la vida.(NTV) Prov 4:10-13
lunes, 3 de diciembre de 2012
la importancia del oir
El oír y el hacer son dos disciplinas importantes para el creyente, pero hoy veremos lo que dice la Biblia de la importancia del oír.
No sólo escuchen la palabra de Dios, tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia. (NTV Santiago 1:22-25). Todo el que escucha la palabra de Dios y la obedecen se hace hermano de Jesús, en otras palabras hijo de Dios (Lucas 8:21) Todo el que escucha la enseñanza de la biblia y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo».(NTV) Mateo 7:24-27
No sólo escuchen la palabra de Dios, tienen que ponerla en práctica. De lo contrario, solamente se engañan a sí mismos. Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia. (NTV Santiago 1:22-25). Todo el que escucha la palabra de Dios y la obedecen se hace hermano de Jesús, en otras palabras hijo de Dios (Lucas 8:21) Todo el que escucha la enseñanza de la biblia y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca. Sin embargo, el que oye mi enseñanza y no la obedece es un necio, como la persona que construye su casa sobre la arena. Cuando vengan las lluvias y lleguen las inundaciones y los vientos golpeen contra esa casa, se derrumbará con un gran estruendo».(NTV) Mateo 7:24-27
Parábola del sembrador
Cierto día, Jesús contó una historia en forma de parábola a una gran multitud, proveniente de varias ciudades, que se había reunido para escucharlo: «Un agricultor salió a sembrar. A medida que esparcía las semillas por el campo, algunas cayeron sobre el camino, donde las pisotearon y los pájaros se las comieron. Otras cayeron entre las rocas. Comenzaron a crecer, pero la planta pronto se marchitó y murió por falta de humedad. Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron junto con ellas y ahogaron los brotes. Pero otras semillas cayeron en tierra fértil. Estas semillas crecieron, ¡y produjeron una cosecha que fue cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!». Después de haber dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que escuche y entienda».
Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola. Él respondió: «A ustedes se les permite entender los secretos del reino de Dios, pero utilizo parábolas para enseñarles a los demás y para que se cumplan las Escrituras:
“Cuando miren, no verán realmente.
Cuando oigan, no entenderán”.
Cuando oigan, no entenderán”.
»Este es el significado de la parábola: la semilla es la palabra de Dios. Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje, pero viene el diablo, se lo quita del corazón e impide que crean y sean salvos. Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, creen por un tiempo y luego se apartan cuando enfrentan la tentación. Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen el mensaje, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de esta vida. Así que nunca crecen hasta la madurez. Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a las personas sinceras, de buen corazón, que oyen la palabra de Dios, se aferran a ella y con paciencia producen una cosecha enorme. (NTV) Lucas 8:4-15
Así que presten atención a cómo oyen. A los que escuchan mis enseñanzas se les dará más entendimiento; pero a los que no escuchan, se les quitará aun lo que piensan que entienden». (NTV)Lucas 8:18
sábado, 1 de diciembre de 2012
La esencia del Avivamiento, la verdad iluminada
El efecto de la verdad iluminada en el corazón del creyente es la esencia del avivamiento. Cuando el Espíritu Santo le revela la gloria de Dios, siempre responde, "Es cierto; ¡lo tengo que creer! Es maravilloso;, ¡lo tengo que alabar! Me compele; ¡lo tengo que hacer!" Un hombre movido de esta forma por lo que está viendo en Dios está experimentando un avivamiento. Otros no pueden sino notar un cambio profundo. Las personas a su alrededor ven su "luz delante de los hombres...(Y ven sus) buenas obras, y (glorifican) a (su) Padre que está en los cielos" (Mateo 5:16) Este cambio en él es la obra directa del Espíritu de Dios en el alma de un hombre que está buscando a Dios en su Palabra. El avivamiento, entonces, no viene cuando el pueblo de Dios empieza a hacer lo correcto; viene cuando el pueblo de Dios empieza ver a Dios.
Proverbios 2 dice:
Que el hombre que busque sinceramente y diligentemente la verdad "hallará el conocimiento de Dios" (2:5). Este es el que Dios dice que recibirá "mis palabras, y mis mandamientos" guardará (2:1). Hará " estar atento (su) oído" e inclinará su "corazón" (2:2). Él es el que clama "a la inteligencia" y da su voz "a la prudencia" (2.3). Busca a la sabiduría "como a la plata" y la escudriña "como a tesoros" (2:4). Esto no es una actitud casual de "buscar a Dios si tengo tiempo o si recuerdo hacerlo". Es una búsqueda de Dios de todo corazón que está recompensada con una visión de Dios mismo.
Proverbios 2 dice:
Que el hombre que busque sinceramente y diligentemente la verdad "hallará el conocimiento de Dios" (2:5). Este es el que Dios dice que recibirá "mis palabras, y mis mandamientos" guardará (2:1). Hará " estar atento (su) oído" e inclinará su "corazón" (2:2). Él es el que clama "a la inteligencia" y da su voz "a la prudencia" (2.3). Busca a la sabiduría "como a la plata" y la escudriña "como a tesoros" (2:4). Esto no es una actitud casual de "buscar a Dios si tengo tiempo o si recuerdo hacerlo". Es una búsqueda de Dios de todo corazón que está recompensada con una visión de Dios mismo.
Tomado del libro Transformados en su imagen de Jim Berg.
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